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Una cotidianidad espontánea y sorprendente, hecha de luz, plastilina e ironía

10/01/2024

En la nueva colaboración para el proyecto «What’s in a lamp?» Stefano Colferai se inspira en VITE. Mediante el uso de un material inusual como la plastilina, crea escenarios animados en movimiento pausado que narran la vida cotidiana de forma irónica, iluminada con las lámparas Foscarini.

El artista milanés Stefano Colferai sobresale como un talento polifacético. De diseñador gráfico e ilustrador, ha evolucionado hacia el modelado en 3D y luego hacia la escultura, adoptando un material poco utilizado (la plastilina) como medio expresivo. Sus personajes y animaciones irónicos y atractivos han llamado la atención de editoriales y revistas incluso en el extranjero, que han contribuido a llevar su arte hasta un público internacional.

En su serie para el proyecto editorial de Foscarini «What’s in a Lamp?» Stefano Colferai, inspirado en el proyecto fotográfico VITE (de Foscarini y Gianluca Vassallo, más información aquí [enlace]), explora la relación entre luz, lámpara, persona y hogar, creando una serie animada única en su género. Las lámparas Foscarini se convierten en parte integrante de la vida cotidiana de un simpático personaje de plastilina creado por el artista, y le acompañan desde el desayuno hasta el atracón de series nocturno.

«El personaje disfruta de su vida cotidiana acompañado por la luz y la forma de las lámparas en las diferentes habitaciones en las que se encuentra, manteniendo intacto, en las acciones que realiza, el lenguaje que caracteriza mi figura estilística con la misma espontaneidad que las historias de VITE», revela Colferai.

En esta entrevista exclusiva, exploramos el mundo creativo de Stefano Colferai y profundizamos su colaboración con Foscarini.  El artista comparte su trayectoria artística, su elección de la plastilina como material característico y habla de la importancia crucial de la luz en su arte.

 

 

Cuéntanos algo sobre ti. ¿Siempre supiste que querías ser artista? ¿Cuál fue el camino que te llevó a la escultura?

Creo que sí. Siempre he tenido el deseo, la voluntad y la necesidad de expresar mis ideas y transmitirlas a través de diferentes medios, buscando constantemente el que mejor se adaptara a mi imaginación y me diera satisfacción. Ha sido un camino autodidacta que siempre ha tenido como hilo conductor la creación de personajes, pasando del dibujo sobre papel al dibujo digital y a través de la pintura, para terminar luego en la escultura.

 

¿Por qué has elegido trabajar con un material como la plastilina? ¿Cómo has aprendido a utilizarla?

En mi fase de investigación estilística, en un momento dado me sentí muy atraído por el mundo 3D y por poder dar más profundidad a los personajes e ilustraciones que realizaba (hace aproximadamente unos diez años). Al acercarme y toparme con el lenguaje 3D y viniendo ya de una época de experimentación digital, me di cuenta de que en realidad mi creatividad podía evolucionar hacia una dirección más artesanal y acercarme a la actitud genuina de trabajar con las manos. Así pues, empecé a trabajar con plastilina y a fotografiarla gracias a la intuición de que podía utilizarla como material para mis esculturas y mantenerme fiel a mi estilo de entonces, simulando de esta forma un efecto 3D real.

 

¿Cuál es tu proceso creativo? ¿Tienes algún ritual a la hora de crear tus esculturas?

Es muy espontáneo, rara vez hago bocetos de ideas porque prefiero visualizar inmediatamente y dar forma con mis manos a una idea que he tenido. Tal vez mi ritualidad consista en apuntar todas las ideas que tengo en las notas del teléfono para no dejar que se me escapen y retomarlas cuando pueda realizarlas. A partir de ese momento es un flujo continuo entre escultura, fotografía, animación y postproducción.

 

¿Cuál es el papel de la luz en tu arte?

El papel de la luz es fundamental: ¡Mis obras no existirían sin la fotografía! Aunque existe mucha continuidad, en cuanto a la iluminación, en mis obras, he investigado mucho a lo largo de estos años para encontrar la mejor relación entre mis sujetos, mi decorado, mi entorno y la iluminación, intentando construir una narración incluso gracias a la luz. Comunicando a través de fotos y vídeos, la luz adecuada puede dar increíblemente más valor a una escultura realizada y a fotogramas en secuencia que crean una animación, presentando la atmósfera adecuada, definiendo el cuerpo y el carácter de cada escena. Estudiar la luz de cada animación o fotograma y el modelado son los momentos a los que dedico más tiempo.

 

¿Cómo se gestó la colaboración con Foscarini?

Seguramente nació por el interés recíproco por algunos elementos muy importantes como la luz, la atención, el interés por la forma y la artesanía.

 

En este proyecto has descrito escenas domésticas, familiares, en las que la luz y las lámparas Foscarini acompañan al personaje protagonista y cuentan algo sobre su personalidad, activando sensaciones y emociones en las que es fácil involucrarse. ¿Puedes explicarnos algo más sobre la inspiración que hay detrás de este trabajo?

Me pareció enseguida muy interesante el proyecto VITE de Foscarini, que narra la relación entre luz/lámpara, persona y hogar a través de la fotografía. Me inspiró mucho captar la imperfección en las fotografías de estas historias en las que la luz tiene mucho que ver e intentar cuestionarme cómo ha cambiado la relación entre la persona y el hogar a lo largo de estos años. Ocupándome de diseño de personajes y estimulado por este proyecto de Foscarini, quise crear mi propio personaje ad hoc y hacerlo vivir en diferentes escenarios hipotéticos como si fueran precisamente instantáneas de Vite. Así pues, el personaje recorre su vida cotidiana acompañado por la luz y la forma de las lámparas de las diferentes habitaciones en las que se encuentra, manteniendo intacto, en las acciones que realiza, el lenguaje que caracteriza mi figura estilística con la misma espontaneidad que las historias de VITE.

 

¿Hay objetos que, vayas donde vayas, te hacen sentir «en casa»?

Sí, y pondría en la lista tazas de café, sillones, mesas de madera, lámparas, marcos de fotos y láminas, mapas, cómodas y zapateros, tocadiscos y discos, juegos de mesa y cartas. Podría seguir, ¡la lista es larga!

 

¿Cuál o cuáles son tus escenas favoritas de esta serie y por qué?

Me he aficionado a la escena del pintor, que relaciono con mi abuelo tanto por la construcción del decorado como por la luz y el ambiente. Él siempre pintaba reproduciendo paisajes de postales, fotos de paisajes sacadas de periódicos o, si no, recuerdos de sus lugares. El cuadro de Venecia que realiza el personaje es un huevo de pascua que menciona los orígenes de Foscarini, pero que también me recuerda mucho a él.

 

¿Cuáles son tus fuentes de inspiración y cómo cultivas tu creatividad?

Tengo varias y trato de mantenerlas vivas: me gustan mucho los mercados, donde puedes conocer a todo tipo de gente, observar situaciones inesperadas, descubrir olores y escuchar sonidos, ruidos y lenguas diferentes. Me inspira mucho ir a galerías y tratar de entender a artistas que no conocía, apreciarlos y no apreciarlos. Me inspira todo lo que implica un esfuerzo manual y conlleva creatividad, me inspiran las personas que superan sus propios límites y las hazañas deportivas. Me inspiran los que logran sus objetivos, pero también los que fracasan aunque lo intenten con todas sus fuerzas. Me inspiran los que llevan a cabo cambios y me inspira estar bajo la ducha. Me inspira viajar y salir de mi zona de confort. Me inspiran las historias. ¡Hay muchas cosas que me inspiran e intento cultivar mi creatividad como si todas estas cosas fueran bombillas que puedo encender en el momento adecuado!

 

¿Qué es para ti la creatividad?

Dar visibilidad a lo que aún no ha sido creado.