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Dentro de la luz, todo se transforma. Marianna Tomaselli para What’s in a Lamp?

05/02/2026
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Imágenes silenciosas, escenarios domésticos, una luz que despierta posibilidades inesperadas. Para What’s in a Lamp?, Marianna Tomaselli crea una serie de ilustraciones en las que las lámparas Foscarini se convierten en el punto de partida de una narrativa visual, donde la luz genera relaciones, atmósferas y sutiles desplazamientos de significado.

Descubre más sobre “What’s in a Lamp?”

Ilustradora y directora creativa, Marianna Tomaselli crea imágenes que parecen congelar un momento de transición: instantes en los que algo está a punto de suceder o acaba de ocurrir. Su lenguaje visual —en el que la estética siempre va acompañada de una dimensión narrativa— nace de su experiencia en ilustración, animación y dirección. El resultado son imágenes que sugieren más de lo que explican, construidas como fragmentos de una historia más amplia, con una atención particular a la luz como elemento capaz de dar forma al espacio y guiar la mirada del espectador.

Esto es precisamente lo que ocurre en su serie para What’s in a Lamp?. Bahia, Twiggy, Uto, Hoba, Plena y Le Soleil se convierten en verdaderos detonantes narrativos: elementos centrales a partir de los cuales toman forma las ilustraciones, dando lugar a ambientes domésticos esenciales, cálidos y habitados, en los que, dentro de la luz, algo sucede: un detalle se activa, un gesto toma forma, la atmósfera cambia.

Cada ilustración está concebida como una escena autónoma, pero también como parte de una secuencia ideal, en la que la luz desempeña un papel central: no como un elemento decorativo, sino como una presencia que define y construye el espacio, activando relaciones silenciosas entre objetos, escenarios y gestos cotidianos. La lámpara nunca impone una historia; la sugiere, dejando al espectador la libertad de completarla.

«Me interesa contar emociones y momentos de la vida, pero sin describirlos de forma explícita. Prefiero sugerir, dejar espacio, crear imágenes que parezcan formar parte de una historia más amplia. En esta serie quise desplazar la atención de la lámpara como simple objeto hacia la luz como elemento activo. Una luz que no decora, sino que cuenta una historia».

Marianna Tomaselli
/ Artista

Las elecciones cromáticas acompañan esta visión a través de una paleta reducida, limpia y contemporánea, en diálogo directo con el diseño de las lámparas Foscarini. El color nunca distrae, sino que refuerza la luz: el rojo, tono icónico de la marca, aparece como un acento medido, mientras que los matices de azul construyen profundidad y atmósfera, permitiendo que emerja la luz cálida.

Junto a las lámparas, Tomaselli introduce una presencia recurrente: un gato. Símbolo universal del hogar, la calidez y la vida cotidiana, se convierte en el compañero silencioso que recorre la serie, una presencia viva que observa la luz, la busca y se acerca a ella, contribuyendo a que los ambientes resulten auténticos, íntimos y reconocibles.

Tu trabajo suele partir de imágenes que parecen congelar un momento suspendido, como si algo acabara de suceder o estuviera a punto de ocurrir. ¿Cómo se ha formado esta manera de mirar el mundo y las imágenes en tu recorrido artístico?

Creo que nace, ante todo, de un rasgo personal: siempre me han fascinado los momentos de transición, cuando algo está a punto de cambiar o acaba de hacerlo. Soy una gran aficionada a los thrillers, y quizá esto haya influido en mi forma de contar historias a través de las imágenes. En los thrillers, la tensión suele residir en el momento previo a la revelación más que en el acontecimiento en sí. Esa suspensión me parece visualmente muy poderosa. Trabajar en portadas de libros de este género también me enseñó a sugerir una historia sin mostrarla por completo.

 

Tienes una formación que abarca ilustración, animación y dirección creativa. ¿Cómo dialogan hoy estas disciplinas en tu trabajo y cómo influyen en la forma en que construyes una imagen?

Comencé mi carrera trabajando en el mundo de la moda, participando en ferias y desfiles, una experiencia que influyó profundamente en mi sentido estético, mi atención al detalle y mi comprensión del lujo, especialmente del Made in Italy.
Más tarde trabajé durante varios años en el departamento creativo de una productora, realizando tanto anuncios de acción real como animación. Esto me enseñó a pensar las imágenes de forma estructurada y orientada al proyecto, no solo desde un punto de vista estético. Cada imagen debe tener una intención, un ritmo, una función narrativa.
Incluso cuando trabajo en una sola ilustración, la construyo como si formara parte de una secuencia: me pregunto qué ha sucedido antes y qué podría suceder después. Para mí, una imagen individual siempre forma parte de una secuencia ideal. Hoy, mi trabajo surge de la intersección entre estética, narración y visión de proyecto.

 

Si tuvieras que describir tu lenguaje visual en pocas palabras, ¿cuáles serían?

Diría: imágenes suspendidas, emocionales y narrativas. Me interesa contar emociones y momentos de la vida sin describirlos explícitamente. Prefiero sugerir, dejar espacio, crear imágenes que parezcan formar parte de una historia más amplia.

 

¿Cómo se desarrolla tu proceso creativo?

Depende mucho del proyecto.
Cuando existe libertad creativa, como en este caso, siempre parto del sujeto: me pregunto qué emociones evoca, en qué contexto lo imagino y qué interpretación personal puedo aportar para hacerlo auténtico, no solo visualmente atractivo.
Mi objetivo no es decorar, sino ofrecer un punto de vista. Cuando hay varios sujetos, me concentro especialmente en las relaciones entre las imágenes, buscando una armonía que haga que cada una sea fuerte individualmente, pero aún más significativa como parte de un conjunto. Me interesa construir una línea visual reconocible, donde cada imagen se sostenga por sí misma y, al mismo tiempo, gane fuerza en diálogo con las demás.

 

En tu serie para What’s in a Lamp? imaginaste las lámparas Foscarini como objetos que no solo encienden una luz, sino que alteran el comportamiento del espacio y de las cosas. La lámpara permanece siempre en el centro, pero la escena que la rodea parece responder a su presencia. ¿Cuál fue la inspiración detrás de este concepto?

En esta serie quise desplazar el foco de la lámpara como simple objeto hacia la luz como elemento activo.
Me interesaba mostrar cómo la luz puede cambiar la percepción del espacio: definir geometrías, crear vacíos y volúmenes, transformar superficies y objetos en elementos escenográficos.
La lámpara sigue siendo central, pero es su luz la que genera la escena.
También me inspiré en el realismo moderno estadounidense, en particular en Edward Hopper, donde la luz desempeña un papel narrativo fundamental. Sus cortes luminosos construyen el espacio y sugieren emociones sin necesidad de explicaciones.
Intenté trasladar esa misma idea a mis ilustraciones: una luz que no decora, sino que cuenta una historia.

El gato es un elemento recurrente en toda la serie. ¿Qué papel desempeña esta presencia para ti?

Elegí el gato como hilo conductor de la serie porque introduce una presencia viva sin definir una historia de manera demasiado precisa.
De algún modo, actúa como sustituto de la figura humana, que habría sido más caracterizante y habría hecho las escenas excesivamente narrativas. El gato, en cambio, mantiene las imágenes abiertas y universales.
Además, es un símbolo poderoso del hogar y de la vida cotidiana: aporta calidez e intimidad, transformando espacios geométricos y diseñados en lugares habitados.
Su presencia hace que la atmósfera sea más doméstica y acogedora de forma natural, nunca decorativa. Además, el gato mantiene una relación espontánea con la luz: la busca, la observa, se acerca a ella. Por eso era el sujeto ideal para transmitir una luz no solo funcional, sino también acogedora.

 

Elegiste una paleta muy reducida, limpia y contemporánea. ¿Cuál es tu relación con el color y qué papel desempeña en estas ilustraciones?

Elegí una paleta reducida y contemporánea que dialoga con el diseño de las lámparas Foscarini, objetos muy limpios y esenciales.
Quería que el color no distrajera, sino que apoyara la luz, dejándole el papel principal.
El rojo, color icónico de la marca, aparece como un acento recurrente: una nota que activa la escena y crea continuidad visual a lo largo de la serie.
Los tonos azules, por su parte, ayudan a construir la atmósfera, aportando profundidad y permitiendo que emerja la luz cálida.
Elegí deliberadamente un trazo dibujado a mano y pinceles texturizados, porque quería que el propio estilo reflejara la idea de artesanía y unicidad que caracteriza a Foscarini. No quería imágenes demasiado digitales o perfectas, sino superficies vivas, en las que el gesto y una dimensión más humana fueran perceptibles.

 

Las composiciones de la serie siguen claramente una gramática visual muy precisa. ¿Cómo estableciste estas reglas formales al inicio del proyecto? ¿Eran pautas rígidas o evolucionaron de manera intuitiva?

Mi enfoque es muy intuitivo, especialmente en las primeras fases.
No parto de reglas rígidas, sino de una idea de atmósfera y ritmo visual. Las primeras imágenes me ayudan a entender la dirección que está tomando el lenguaje.
Después observo las relaciones entre las imágenes: qué se repite, qué funciona, qué crea coherencia.
En este proyecto, la gramática visual se desarrolló de forma progresiva. Una vez terminadas las seis ilustraciones, afiné ciertos elementos para hacer el lenguaje más uniforme y reconocible. Es un equilibrio entre intuición y estructura: la intuición guía el inicio, la estructura llega para dar coherencia al conjunto.

 

¿Hay alguna imagen o lámpara de la serie que sientas especialmente cercana? ¿Por qué?

Me atraen especialmente las lámparas de exterior, porque tienen la capacidad de crear atmósfera incluso en espacios abiertos y menos definidos.
La lámpara Uto, con su cono de luz muy definido, crea una especie de habitación luminosa dentro del espacio exterior. Me gusta porque hace visible el límite de la luz y transmite claramente la transformación entre lo que está dentro y lo que está fuera.

 

¿Qué significa para ti la creatividad?

Para mí, la creatividad es la capacidad de mirar más allá del marco establecido de la realidad. Consiste en interpretar lo que vemos cada día y darle una lectura diferente, a veces incluso invirtiendo su significado. No significa inventar algo completamente nuevo, sino descubrir posibilidades inesperadas en lo que ya existe.

Descubre la colaboración con Marianna Tomaselli y la serie completa en el canal de Instagram @foscarinilamps, y explora todas las interpretaciones del proyecto What’s in a Lamp?, en el que artistas internacionales son invitados a interpretar libremente la luz y las colecciones Foscarini.

Visite @foscarinilamps en Instagram
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